La desigualdad social de unas vacaciones.

Han sido días muy felices pero muy intensos. Apenas hace tres días acabo de casarme con el amor de mi vida, mi mejor amiga y la mejor persona que he conocido. El lunes todavía fuí a la oficina a sacar algunos pendientes y salí cerca de las nueve de la noche. El martes fue de mudanza, dejar todo listo en nuestro nuevo hogar para cuando regresemos de la luna de miel. El miércoles fue de varias horas de viaje, pero por fin estamos por llegar a nuestro primer destino.

Arribamos a Cancún pero ahí tomamos el coche para dirigirnos a Chichén Itzá; son dos horas de viaje aproximadamente. Apreciamos el atardecer durante el trayecto, pero la oscuridad nos ha ganado hacia la parte final del recorrido. La carretera es extremadamente tranquila, son pocos los vehículos con los que nos hemos topado y por momentos parece que somos los únicos en el camino.

Pasamos un pueblito ya a las afueras de la zona arqueológica de Chichén Itzá y pedimos indicaciones para llegar al hotel. Al cabo de diez minutos vemos el acceso a nuestro lugar de hospedaje, pero aún nos faltan algunos kilómetros al interior de la selva. La oscuridad nos cubre casi por completo por lo que me apoyo en las “altas” del coche para tener una mejor visibilidad. Toda clase de ruidos provienen desde los arboles; estamos en medio de la nada.

Por fin llegamos a una puerta en donde el personal de seguridad pregunta nuestro nombre y nos deja pasar. Vamos al lobby, nos registramos y nos llevan a nuestra habitación.

Decidimos bajar a la alberca para relajarnos un poco del largo trayecto y es la paz total; nos preguntamos si acaso seremos los únicos huéspedes en el hotel. La bien iluminada alberca está rodeada de arboles de donde cuelgan algunas lámparas que dibujan un inmejorable escenario romántico. Los ruidos que provienen de los alrededores son impresionantemente altos y es prácticamente lo único que se puede escuchar. Un mesero nos dice que son ranas y nos confirma que por esta noche somos los únicos huéspedes.

Me echo un clavado y recibo un inmediato golpe de relajación. Nado un poco hasta alcanzar una barda que sirve como caída de agua para los otros niveles de la alberca. Poso mis brazos sobre la misma y entonces pienso en la placentera experiencia que estoy viviendo. Subo la mirada y el cielo está plagado de estrellas, ¿acaso podría pedir algo más? No hay dolor, no hay preocupaciones, no hay estrés, no hay sufrimiento.

Es así que por un momento estoy tentando a confundir esta sensación con felicidad auténtica, pero entonces algo, no sé qué, me invita a dar un paso atrás y a reflexionar; me gusta pensar que son las estrellas y es siempre que las observo recuerdo que soy diminuto. Quizá si todos las observáramos más seguido, difícilmente pecaríamos de soberbia.

Precisamente en ese momento que puedo apreciar la brevedad, lo efímero y la impermanencia de esta experiencia. Cambio de perspectiva y decido agradecer la oportunidad de estar aquí, con mi esposa, en nuestra luna de miel, en medio de la nada, en un increíble escenario y alejado, por unas horas, de cualquier vicisitud de la vida. Entro en conciencia de lo afortunado que soy y esto es algo que me agradeceré en los días por venir.

Al día siguiente nos despertamos temprano para aprovechar el día: desayunamos, tomamos café, caminamos, nos metemos de nuevo a la alberca, nos bañamos, dejamos el increíble hotel en medio de la naturaleza y nos encaminamos a la zona arqueológica de Chichén Itza.

Es la primera vez que visito este lugar, por lo que mi expectación esta al máximo. Apenas nos acercamos y varios guías nos hacen señales para que nos detengamos. Nos frenamos y al principio no tengo la intención de contratar los servicios de uno, sin embargo Beto es un excelente vendedor y me convence.

Entramos a la zona arqueológica y lo primero que me llama la atención es la cantidad de vendedores “ambulantes”; el interior de Chichén Itzá es un mercado en toda la extensión de la palabra.

Mientras Beto nos explica de desde cuáles eran los árboles más importantes para los mayas, hasta la impresionante acústica del lugar y el significado de las diferentes construcciones, yo no puedo dejar de observar y escuchar a quienes trabajan al interior de la zona y que venden todo tipo de artículos: llaveros, calendarios, collares, estatuillas, zarapes, playeras, cuchillos, piedras, postales, hermosas piezas de madera talladas a mano y con motivos mayas, etc.

Al pasar, ellos pronuncian ingeniosas frases para estimular nuestra atención:”Lleve un sombrero para que no se le quemen las buenas ideas” o “Llevele algo a la suegra aunque no se lo merezca”; pocos atienden la mercadotecnia oral.

De pronto y conforme seguimos avanzando, una nueva frase se apodera de mi atención: “llevelo por sólo cinco pesos, son precios de crisis”.

Volteo a ver el producto y es extraordinario. Este habla de un impresionante talento para transformar la madera. La calidad y el tiempo invertido no vale cinco pesos, pero sin duda eso nos habla de lo bajas que están las ventas. Y es que aunque miles de turistas visitan a diario la moderna maravilla del mundo, la competencia es demasiada y el valor agregado que pueden ofrecer estos productos es extremadamente limitado, sino que inexistente.

Es en ese momento cuando un nuevo golpe de conciencia vuelve a apoderarse de mi mente. Ayer yo estaba en un hotel de lujo, sin ninguna preocupación y casi abandonándome a mi ego porque mis posibilidades económicas me lo permitieron. Y no me malentiendan, no soy millonario, ni aspiro a serlo (y vaya que este viaje representó mucho esfuerzo y horas de trabajo), pero a veces los placeres hedonistas nos confunden y juegan con nuestra imaginación haciéndonos pensar que mientras más dinero, más bienes, más lujos y más experiencias en paraisos exóticos tengamos, más felices seremos. Pensar de esa manera es una rápida vía al egoísmo; nuestra ambición nos ciega y entonces somos capaces de todo con tal de obtener lo que deseamos.

Mientras tanto, los vendedores de Chichén Itza madrugan, cargan, montan sus puestos, se encomiendan para que la venta sea buena y derrochan toda su energía en la jornada laboral para lograrlo. ¿Cuánto conseguiran al día?, no lo sé, seguro varía y algunos días les alcanza para comer bien, otros no.

Termina nuestra visita guiada y es hora de dirigirnos a Merida; otro lugar de nuestra hermosa república mexicana que no tengo el gusto de conocer.

Al cabo de una hora y veinte minutos hemos llegado a la capital de Yucatán. El hotel está en el Centro Histórico, a sólo unas cuadras de la plaza central. Nuestro lugar de hospedaje es una vieja casa colonial remodelada y convertida en uno de esos llamados hotel boutique.

Nos registramos y el personal de la habitación nos informa que, por indicaciones de su gerente, nos darán una suite;  nosotros no nos quejamos. El cuarto es amplio, con un closet más grande que el de nuestro nuevo hogar–que evidentemente no usaremos porque nuestra estancia es de dos noches–y un baño que ya quisiéramos en el mismo.

Me meto a la regadera para quitarme el calor y descansar de la carretera. Una bata me espera a mi salida y no dudo en vestirla. Salgo y me acuesto por un momento en la cama. Una vez más no hay dolor, no hay preocupaciones y hasta me permito decirle a irónicamente a mi esposa: “mira cómo sufro”. Apenas término de pronunciar esas palabras y mi consciencia me invita a tomar mesura de mi placer.

Decidimos salir a conocer el centro histórico y de nuevo los vendedores ambulantes nos sorprenden con sus ingeniosas frases; identifican que estamos de luna de miel y dicen: “en amaca de buena calidad, donde duermen dos, amanecen tres”; nosotros reímos.

Y así muchos más te venden todo tipo de articulos. Me invaden pensamientos similares a los que tuve en Chichén pero ahora con un grado de admiración; todas estas personas se levantan temprano a conseguir el pan de cada día. La gran mayoría ,y por “cuestiones de la vida”, no tuvo la misma suerte que yo para estudiar. Quizá algunos terminaron la primaria, algunos más la secundaria, pocos la preparatoria y casi ninguno tuvo la oportunidad de pisar un salón universitario. En algún momento tuvieron que dejar sus estudios para ayudar a su familia a subsistir. ¿Cómo? Vendiendo lo que fuera, lo que había, lo que aprendieron a hacer. Aquí están todos los días esos vendedores, esperando a los que tenemos la gran fortuna de viajar, de conocer y de dejar de trabajar algunos días sin que el pan que nos alimenta cada día este en riesgo.

Pero la desigualdad social no ha llegado a su límite; metros más adelante veo a una persona que no está vendiendo nada, tan sólo sostiene un vaso de plástico blanco en su mano.

Avanzamos unos pasos más y observo que en el espacio entre su hombro izquierdo y su cuello hay un enorme tumor que instintivamente me invita a voltear la cara. Decido no hacerlo. Esta es la realidad de nuestro país, de nuestro planeta. El señor, ya entrado en años, seguramente pide limosma aspirando ahorrar lo suficiente para poder remover el tumor, pero muy probablemente apenas y le alcanza para comer.

Esa es la realidad de nuestro país, de nuetro planeta: algunos tenemos la gran fortuna de viajar y tomarnos vacaciones, otros no sólo nunca pisarán un cuarto de cinco o seis estrellas, sino que difícilmente podrán darse el lujo de tomar un día de descanso.

¿De qué sirve este texto que escribo?, ¿cómo cambia las cosas que vi en mi luna de miel? Las respuestas son sencillas: de nada y no las cambia, pero quizá la pregunta clave es, ¿si en verdad soy consciente de lo afortunado que soy?

José Manuel Guevara S.
Twitter: jmguevaras.

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El Lenguaje Corporal y los Mayas.

En este blog he hablado de la importancia del lenguaje corporal desde diferentes aspectos: precede a la comunicación verbal,  representa el 93% de los mensajes que emitimos (dejando sólo un 7% al lenguaje hablado), nos permite conocer el estado emocional de las personas, detectar mentiras, pero también generar y sentir empatía.

De igual forma, he mencionado que todos, en algún grado, sabemos interpretar el lenguaje corporal; de hecho, lo hacemos todos los días.

Lo anterior se debe a que esta forma de comunicación está inscrita en nuestra naturaleza humana. Si pensamos, las primeras interacciones entre una madre y su recién nacido son, por obvia razones, primordialmente no verbales.  Aqui, cabe señalar que tono, volumen y ritmo de la voz, entran en los dominios de la comunicación no hablada.

Por otro lado, en el pasado, pero aún en ciertas ocasiones en el presente, la correcta interpretación del lenguaje corporal podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Y precisamente en esta ocasión, quiero compartirles otra función de la comunicación no verbal en tiempos remotos.

En el post anterior les platiqué de mi reciente visita al Gran Museo del Mundo Maya. Durante el recorrido me encontré con esta figura:

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¿Qué les parece?, ¿cómo intepretan la misma? Yo creo que sin ser expertos en arqueología todos podemos llegar, más o menos, a la misma y sencilla conclusión. La figura es la de un hombre importante que guarda una posición solemne.

Por supuesto, no sería la misma interpretación si el hombre estuviera incado o parado. Por ejemplo, en los relieves que adornan los complejos en donde se jugaba a la pelota, podemos observar hombres con una rodilla al piso pagando tributo a los dioses. Estas dos representaciones nos hablan de dos jerarquías completamente diferentes.

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Y es así como lo da a entender la placa que explica las expresiones corporales dentro de la plástica maya:

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Lo anterior quiere decir que los mayas utilizaban conscientemente el languaje corporal para comunicar a través de sus esculturas y relieves arquitectónicos diferentes mensajes.

Por supuesto que esta cultura no fue la única que llevó acabo esta práctica. Y es que incluso en las pinturas rupestres podemos apreciar la importancia del lenguaje corporal para nuestra especie; una forma de comunicación que muchas veces es relevada por la “practicidad” de las palabras, pero que sin duda ha jugado un papel primordial en la historia y evolución de los seres humanos.

José Manuel Guevara S
Twitter: jmguevaras

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Cultura Maya; Cultura Viva.

Es mi primera vez en Mérida y como  siempre es bueno seguir las recomendaciones de las personas locales, vamos manejamos a través de Paseo Montejo.

Sus espectaculares casas coloniales, son sólo tan impresionantes como la desigualdad social que reflejan; ¿cuántos “indios” y pardos no habrán trabajado en estas enormes residencias?

Nos alejamos del centro de la ciudad y al cabo de quince minutos alcanzo a ver una moderna y gran estructura al final de la calle; hemos llegado a nuestro destino, el Gran Museo del Mundo Maya.

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En el acceso, dos placas parecen advertir el típico pleito de los políticos por inaugurar y ponerle su nombre a las obras: una con fecha de septiembre de 2012 y otra ya con el nombre de Enrique Peña Nieto y el nuevo gobernador de Yucatán.

Ya en el interior, el recorrido empieza con el fin de una era; un vídeo del último día de los dinosaurios. Una relación causa/efecto que nos permite estar aquí. El audiovisual es excelente; un buen guión, buena música y buena animación.

Todo debió terminar para que algo nuevo pudiera iniciar. Al final, una frase de Albert Einstein redondea extraordinariamente el corto:

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Pasamos a la primera sala y con material didáctico se ilustran creencias de diferentes culturas sobre el origen de universo, la teoría el Big Bang, la evolución, las especies que habitaban en la península de Yucatán, las investigaciones sobre el meteorito que se cree pudo haber acabado con los dinosaurios y al final un llamado a cuidar nuestro planeta.

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Ya en las salas
permanantes, un guía nos explica que el recorrido ira del presente al pasado de la cultura maya.

En dónde estuvieron y están asentados, las diferentes raíces y
variantes de su lengua, su vestimenta, su gastronomía y su milenaria medicina a base de plantas;todo sigue vivo.

Más adelante, un video nos habla del difícil camino que han pasado los mayas desde que fueron derrotados por los españoles (después de 20 años de presentar ferria batalla), hasta el reconocimiento pluricultural de nuestra nación en La Constitución.
Inmediatamentemente entramos a una sala que nos habla de esta etnia en la guerra de independencia. Movimiento que pocos beneficios trajo a esta cultura. En la batalla fueron utilizados como carne de cañón y después de consumada, sólo observaron como el poder cambió de manos. Los atropellos, la marginación y la discriminación  siguieron y lamentablemente, ante la ignorancia de algunos, siguen.

Entonces, algunos mayas optaron por intentar adapatarse al México independiente; ellos fueron considerados traidores. Otros se aislaron de la sociedad y unos más se levantaron en armas.

Continuamos el recorrido y nos adentramos en el pasado. Un impresionante salón en forma de pirámide nos ofrece en tres pantallas (techo, pared, suelo) una explicación sobre las creencias de los mayas: el mundo de los dioses, de los vivos y el inframundo.

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Siguió el juego de la pelota, su escritura y su sistema vigecimal. Sus deidades, sus actividades y su relación con la naturaleza.

Hacia el final, dos vídeos más: el primero nos habla de la relación de los mayas con el universo y como esto determinaba la ubicación y posición de sus templos. En este, me sorprende la importancia que esta cultura le da a la impermanencia; todo cambia, nada permanece…el día, la noche, la lluvia, la vida. El Chilam Balam tiene varios fragmentos que retoman este principio.

Finalmente, una última sala aborda la actualidad de los mayas.

Salimos del museo y me permito contemplar la moderna arquitectura una vez más y entonces lo comprendo:

Esta milenaria cultura sigue viva, está aquí, evolucionando, transformandose y adaptandose pero conservando lo más importante, sus raíces.

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El mesero que nos recomendó el museo no se equivocó, fue una extraordinaria y enriquecedora experiencia.

José Manuel Guevara S
Twitter: jmguevaras

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La vida es cambio…

Desde que empecé a escribir en este espacio, he considerado mi blog como un reflejo directo de lo que es mi vida.

Creo que mis experiencias de vida y la evolución de mi pensamiento, de mis intereses, de mi pluma y de mi trayectoria profesional son palpables en las letras que he publicado desde junio de 2009.

Quizá algunos de ustedes se hayan dado cuenta que en las últimas semanas no he publicado con la misma frecuencia y que he dejado de colaborar en algunos espacios en donde lo venía haciendo.Y es que en estos dos últimos meses, mi vida (laboral y personal) ha cambiado radicalmente.

Por un lado, decidí involucrarme en un proyecto que probablemente se aleja un poco de lo que venía haciendo pero que creo me ayudará a desarrollar otras habilidades que un futuro me permitirán ser un mejor analista político y social.

Por otro lado y mucho más significativo, el sábado pasado y después de ocho años de relación, me casé con mi mejor amiga y la mejor persona que he conocido.

La vida es cambio y el cambio siempre trae consigo un tiempo de nostalgia, de reflexión y de adaptación. Como dijo Anatole France (una increíble frase que mi ahora esposa me compartió cuando decidí cambiar de trabajo): “Todos los cambios, incluso los más deseados, acarrean cierta melancolía, porque lo que dejamos atras es parte de nosotros mismos; hay que morir en una vida antes de poder entrar en otra”.

Es por lo anterior que en las últimas y en las próximas semanas, no he podido, ni podré escribir tan seguido como lo he hecho a lo largo de casi cuatro años. Sin embargo, este blog es una de mis más grandes pasiones y pronto, no sólo retomaré el ritmo de publicación sino que estrenaré nuevo proyectos para seguir intentando compartir con todos ustedes contenido útil, novedoso y de valor.

Por lo pronto, me voy de Luna de Miel. Si bien y por obvias razones no podré dedicarme a escribir, siempre he pensando que viajar es una de las mejores formas de aprender; salir del hogar y la rutina suele abrirnos los ojos de maneras inesperadas. Es por eso que a lo largo de dos semanas estaré subiendo algo (aún no sé que) a En Busca De Antares y esperado que sea de su interés; alguna foto, algún pensamiento o alguna anecdota.

Finalmente, quiero compartir con ustedes un pequeño texto de agradecimiento que escribí para quienes nos acompañaron el sábado pasado y que habla de lo que yo entiendo por amor y matrimonio.

Ojalá les guste:

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José Manuel Guevara
Twitter: jmguevaras

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Más altruismo en nuestra sociedad, ¿se vale soñar?

Les comparto mi colaboración de este mes para la Revista Joven Es Talento. Ojalá sea de su interés:

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Hacia mi seguimiento diario de las noticias por internet y las redes sociales cuando un pensamiento llamó mi atención:

“Estoy cada vez más convencido que el altruismo no es un lujo. No es un mero sentimiento noble que aplicamos solo cuando las cosas van bien. Se ha vuelto una necesidad. El tener una mayor consideración por los otros es como resolveremos los retos de hoy en día a corto plazo para la economía, subsecuentemente aplicándolo a los estándares de vida y a largo plazo al medio ambiente. La cooperación debe de ser preferida sobre la competencia. Las personas altruistas deben cooperar y trabajar juntas. Entonces tendrán la ventaja sobre la gente egoísta que siempre peleará entre si.” – Matthieu Ricard

Me tomé unos segundos para releerlo, digerirlo y compartirlo con mis contactos. Curiosamente, o no tanto, a lo largo del día obtendría un ejemplo  de porque la consideración por los demás efectivamente es una necesidad en nuestra sociedad; una urgencia.

Y es que lamentablemente el individualismo impera en diferentes esferas sociales: en el mundo de…para seguir leyendo da clic aquí.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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Inteligencia Emocional vs Bullying, ¿Qué esperamos?

Ayer estaba por irme a dormir cuando escuche una noticia que me llamó la atención y prolongó por unos minutos mi ida a la cama: la cámara de diputados aprobó por unanimidad reformas a la Ley General de Educación para prevenir, detectar y atender el acoso escolar (bullying).

Inmediatita después, Joaquín López Doriga mencionó algo que sin duda es más preocupante: México ocupa el primer lugar de bullying a nivel secundaria según un estudio de la OCDE. El conductor afirmó que este dato explica, a grandes rasgos, el porqué de la actualidad nacional y creo que tiene razón.

El bullying nace de la incapacidad de sentir empatía por el otro. La empatía, es una característica fundamental de ser humano (no exclusiva del mismo) y que debemos desarrollar desde pequeños, de lo contrario puede ser demasiado tarde. Quizá el primer reflejo de esta condición se observa cuando un bebe reacciona al llanto de otro pequeño o cuando un infante le pregunta a su madre: ¿Por qué llora ese niño?

Sin embargo y a pesar de que la empatía parece inscrita en nuestra condición humana, esta debe desarrollarse y estimularse todos los día a través de los diferentes actores de socialización, siendo la familia y la escuela lo más significativos.   

Para nadie debe ser un secreto que un ambiente hostil genera actitudes hostiles; es un mecanismo de supervivencia. Lamentablemente en nuestro país la violencia impera desde hace muchos años y no estoy hablando exclusivamente de crimen organizado o delincuencia. Estoy hablando de lo que sucede al interior de los hogares, de lo que domina en los medios de comunicación, de lo que vivimos en las escuelas y en las calles.

Como si fuera una esfera en nuestro cerebro, cuando la empatía no se estimula se va haciendo cada vez más pequeña hasta que eventualmente desaparece y entonces todas esas expresiones de dolor y sufrimiento que dibujan los niños víctimas de bullying pasan inadvertidas para quien lo perpetra. En otras palabras, que durante el acto de violencia (física, psicológica o verbal), los agresores cada vez son más inconscientes del daño que provocan; sus mentes están enfocadas en la diversión que esta acción les produce.

Es por lo anterior que no debe sorprendernos que una consecuencia lógica de incurrir en el  bullying se el pandillerismo o la delincuencia como afirmo Nelly del Carmen Vargas, diputada de Movimiento Ciudadano.

“Revela que nuestro país se encuentra en el primer sitio a escala internacional, en cuanto al número de casos por acoso escolar en nivel secundaria, el bullying es la antesala del pandillerismo y la delincuencia”

Por mi parte, aplaudo las reformas que aprobaron en la cámara de diputados  y espero que los senadores hagan lo mismo. Sin embargo creo que una cosa es prevenir el acto y otra muy diferente prevenir el desarrollo de estas ideas, actitudes, mentalidades o hasta personalidades. Y es por eso que yo sigo haciendo votos porque el desarrollo de la Inteligencia Emocional  sea considerado en las legislaciones pertinentes.

“En la actualidad dejamos librada al azar la educación emocional de nuestros hijos, con resultados cada vez más desastrosos. Una solución consiste en tener una nueva visión de lo que las escuelas pueden hacer para educar al alumno como un todo, reuniendo mente y corazón en el aula” Daniel Goleman

Finalmente, es importante mencionar que el trabajo que se haga en casa por desarrollar la Inteligencia Emocional siempre será mucho más significativo, pero las instituciones educativas pueden y deben ser consideradas un excelente complemento.  Les comparto algunos textos relacionados esperando que sean de su interés:

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes consultadas:

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La mejor medicina: de la milenaria ciencia tibetana al amaranto.

“La alimentación es muy importante a nivel físico y psicológico para tener fuerza, capacidad, energía, buena salud y calidad de vida así como también para disfrutar de una vida larga. La comida es la principal fuente de energía y de buena salud. Sin comida nadie funciona. Además, la comida juega un papel muy importante en la prevención de la enfermedad y es un gran soporte para las terapias curativas. Por otro lado, la comida también es una de las principales causas de las enfermedades físicas y psicológicas”. Casa Tibet México

La semana pasada tuve la oportunidad de conocer más de cerca México Tierra de Amaranto; una AC que en términos generales se dedica a capacitar a mujeres y a hombres que viven en zonas rurales para que puedan cultivar el amaranto en su traspatio. Cabe señalar que lo anterior contribuye considerablemente en la salud alimentaria de las familias, pues este producto natural tiene grandes cualidades nutritivas.

La ocasión, afortunadamente para mí, se dio en una comida. Y mientras disfrutaba de un esquicito menú, que incluyó crema de amaranto, agua de limón con pepino y hoja de amaranto, arroz, chile relleno y helado—sí, todo con amaranto—, escuchaba de  viva voz los beneficios que este alimento había traído a algunas de las mujeres que estaban ahí presentes.

Uno de los testimonios que más me llamó la atención, fue cuando una madre de cuatro hijos nos platicó que sus dos primeros no habían sido alimentados con el amaranto porque en aquel entonces ella todavía no había recibido la capacitación para cultivar este producto. Sin embargo, los dos que le siguieron sí y entonces ella afirmó que pudo notar notablemente la diferencia en su salud y desarrollo; los dos más jóvenes se enfermaban menos, estaban más fuertes y más altos.

Al escuchar todo esto, no pude no acordarme que hace algunos meses asistí por primera vez a una consulta con un doctor tibetano. Unas semanas antes de que el médico nos atendiera y para sensibilizar a las personas que ignorábamos en qué consistía la milenaria tradición médica de la cultura tibetana, Casa Tibet Querétaro compartió un documental sobre este tema.

“La medicina tibetana está mezclada con el Budismo que es su fundamento espiritual y el más precioso sustrato. La cualidad única de esta milenaria ciencia, se halla no sólo en el claro compromiso de sanar el cuerpo humano de males y enfermedades, sino de enseñar un camino a través del cual el cuerpo y la mente se pueden liberar de los sufrimientos de la existencia samsárica”. Casa Tibet México

Para una mente occidental, muchos elementos inmediatamente saltan y entonces aparece un poco de escepticismo; sobre todo—al menos en mi experiencia—cuando el doctor hace una valoración de la salud del paciente únicamente sintiendo su pulso a través de la muñeca y con los dedos índice y anular.

Sin embargo, mientras avanza el documental y si uno mantiene la mente abierta, encontrará interesantes argumentos que sustentan esta histórica disciplina y tradición. Recuerdo que hacia el final del audiovisual se hace especial énfasis en papel primordial que juega la alimentación en nuestra salud. De hecho, además de recetar algunos medicamentos naturales hechos de raíces de plantas, el doctor te pide cuidar tu dieta e incluso te restringe algunos comestibles.

Quizá lo más interesante, es que lo anterior nos habla de una de las premisas fundamentales del budismo: somos todos lo que hemos pensado, dicho y hecho en nuestro pasado, así como seremos todo lo que pensamos, digamos y hagamos en el presente. En términos alimenticos no encontramos una excepción, simplemente: somos lo que comemos.

Así que ya lo saben, si quieren comenzar a cuidar su salud y ahorrarse muchas visitas al médico, cuiden  su dieta.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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