La mentira y el “Póker Social”.

Con motivo de la publicación de la primera edición en español del libro “Por qué mentimos”, deseo  compartir con todos ustedes un resumen crítico de esta obra.

“¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” de David Livingstone, es una obra que analiza desde la psicología evolucionista la capacidad del ser humano para engañar.

El ser humano no es la única especie que utiliza el engaño como una estrategia para sobrevivir, para reproducirse o para alimentarse, “el engaño abunda en la naturaleza”.  Sin embargo, el ser humano si es la especie que ha desarrollado mejor esta capacidad, no solo mentimos por las razones anteriormente mencionadas, sino que mentimos porque podemos  (tenemos una inteligencia maquiavélica) y nos mentimos a nosotros mismos (auto-engaño).

“Las criaturas que engañan tienen una ventaja sobre sus competidores en la lucha incesante por sobrevivir y reproducirse que mueve la evolución. Como máquinas de supervivencia bien aceitadas, los seres humanos también son naturalmente mentirosos…Mentirse no sólo aligera muchas de las tenciones de la vida sino, algo más importante, también ayuda a mentirle a los demás” (Livingstone, D. 21)

Estas ideas de Livingstone hasta este momento no solo no son descabelladas, sino que son un reflejo directo del comportamiento y la naturaleza humana.

“La gran complejidad social obligó a nuestros ancestros prehumanos a volverse cada vez más inteligentes, y mientras lo hacían también adquirieron una creciente adicción al juego: revolver, dar, engañar y disimular, en eso que yo llamo “póker social” (Livingstone, D 21).

Haga usted mismo el ejercicio, cuente la cantidad de mentiras que dice (o la información que omite) durante un día en su curriculum, en la oficina, al llegar tarde a un compromiso o en una primera cita, probablemente se sorprenderá del resultado. Lo anterior no es para asustarse, mentir es parte del poker social y no siempre de ser considerado como algo malo.

La concepción de que mentir es malo es algo culturalmente aprendido, seguramente todos lo escuchamos una y otra vez de pequeños.

“Mentir es universal—todos lo hacemos; todos debemos hacerlo. Mark Twain

Dicho lo anterior es importante mencionar que la mentira tampoco es positiva, como en cualquier juego, existe la posibilidad de perder. Todas las mentiras representan riesgo y es extremadamente complicado cubrir un engaño del todo (“tienen los pies pequeños”). Es por lo anterior que la metáfora o comparación con el póker es muy acertada, son riesgos que en determinado momento y ante rápidos cálculos sociales debemos o no debemos  tomar. El resultado de la mano lo conoceremos hasta que el juego avance.

Para finalizar la primera parte de este resumen y para todos los que encuentran este blog buscando información sobre lenguaje corporal, creo que es interesante conocer que “Es probable que sólo después de la creación del lenguaje hablado los Hombres inteligentes hayan sido capaces de mentirse a sí mismos…al ocultarnos la verdad a nosotros mismos somos capaces de ocultarla de una manera más eficaz a los demás” (Livingstone, D 21).

Las palabras le quietaron protagonismo a la comunicación no verbal y perdimos la costumbre de observar los movimientos del cuerpo. Observe a dos personas que platican frente a frente y podrá notar que la atención de la persona que escucha se concentra en el triángulo que imaginario que dibujan la nariz y las dos comisuras de los labios (si existe más confianza entre los interlocutores el plano se amplía hasta los ojos).

Para ser un buen jugador de póker (en el propio juego o en el social) se debe prestar más atención al lenguaje no verbal:

“Dado que el lenguaje se presta para la deshonestidad, tiene sentido privilegiar los signos no verbales sobre las palabras solas cuando se trata de reconocer un engaño…los movimiento corporales inadvertidos, las expresiones faciales, las vacilaciones, los cambios en tempo del discurso, el tono de la voz y las irregularidades en la expresión nos dicen mucho de nuestras relaciones con los demás” (Livingstone, D 94).

Aún si usted no conoce mucho sobre lenguaje corporal vale la pena echarle un ojo, a un nivel inconsciente todos interpretamos este tipo de lenguaje. Cada vez que usted dice:

-no sé porque pero esa persona no me dio “buena espina”,  es un reflejo de esta interpretación, por lo que muchas veces (y aunque cueste mucho trabajo) deberíamos confiar en los “instintos”.

“…inconscientemente todos debemos ser psicólogos naturales que monitorean con todo cuidado el comportamiento de los demás y que trazan sutiles inferencias acerca de los estados mentales del otro sin tener la más remota idea de lo que estamos haciendo. Tomando un término de los biólogos John Krebs y Richard Dawkins, todos somos “lectores de la mente” inconsciente” (Livingstone D. 23).

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes consultadas:

David Livingstone; ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y el inconsciente” 2011,  New England Univerity.

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