El pasado 28 y 29 de noviembre tuve la oportunidad de asistir al seminario “Dormir, Soñar y Morir en el Budismo Tibetano” impartido por el Dr. Alan Wallace. Por sus experiencias de vida y formación, Wallace es un hombre capaz de entablar un diálogo entre oriente y occidente, y también entre ciencia y religión.
Aquella noche, este extraordinario personaje pronunció una frase muy interesante:
“En las escuelas nos deberían enseñar a meditar. Meditar debería ser tan común como bañarse o cepillarse los dientes”.
Y es que la meditación es una herramienta extremadamente eficiente para desarrollar la inteligencia emocional e inteligencia emocional es algo que urge en una sociedad (la nuestra) que en los últimos años se ha sumergido en todo tipo de violencia: ejecuciones, violaciones, tortura, violencia intrafamiliar, física, psicológica, bullying, racismo, clasicismo, etc.
“…el budismo, por su parte, ha seguido un camino muy distinto –aunque más laborioso y arduo—desarrollando métodos de adiestramiento de la mente, en particular, la meditación. En realidad, el budismo afirma explícitamente que la formación…es el mejor de los antídotos para contrarrestar la vulnerabilidad de la mente a las emociones tóxicas” (Goleman, D. 27).
Es por lo anterior y desde mi particular punto de vista, es necesario y urgente reflexionar sobre cómo estamos educando a los niños y jóvenes desde la familia (factor primordial en la educación emocional de cualquier individuo) pero también desde las instituciones educativas (que debieran ser un complemento en este tipo de educación). Debemos reflexionar sobre la importancia de promover, difundir y desarrollar una inteligencia emocional en los niños y jóvenes mexicanos.
Precisamente, el 30 de noviembre el Dr. Wallace “dictó la conferencia magistral, “Educación y Equilibrio Emocional” en el marco del 5º Quinto Congreso Nacional de Educación y el 3er Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, organizado por el Sindicado Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)”.
En este evento, Wallace habló de un reto que el mismísimo Dalai Lama lanzó a los psicólogos y neurocientíficos asistentes al encuentro “Emociones Destructivas” en el año 2000 en Dharamsala, India.
“…tras varios días de un enriquecedor intercambio de la visiones y conocimientos de los mundos occidental y oriental en torno a la mente y las emociones, el Dalai Lama interrumpió el curso de las conferencias para dirigirse a los científicos y preguntar: ¿Cómo podemos aplicar de forma práctica y secular todo este conocimiento y técnicas que hemos discutido para que la sociedad pueda beneficiarse de ello? ¿Ustedes pueden hacerlo?” (Emiliana Rodríguez).
En los últimos años Paul Ekman (referente e inspiración para este blog) y Alan Wallace estuvieron trabajando en este reto, en esta investigación que pronto será publicada y que seguro revelará importantes resultados:
“…crearon un programa de 42 horas que integra los métodos y el conocimiento de las neurociencias y la psicología moderna con técnicas contemplativas para cultivar el balance emocional (CEB por sus siglas en inglés). Este programa se impartió por vez primera a un grupo de maestras en Estados Unidos. Investigadores de la UCLA realizaron un riguroso estudio para medir la efectividad del programa…algunos de los resultados observados fueron que: 1) la satisfacción que las maestras sentían y la percepción del significado que tenía ejercer su profesión aumentó notoriamente, mientras que 2) el estrés se redujo…Ahora tenemos el reto, afirmó el Dr. Wallace, de dilucidar cómo aplicar todo el conocimiento de la civilizaciones de occidente y oriente en beneficio de la educación”. (Emiliana Rodríguez).
El trabajo y las palabras de Wallace deben ser seriamente consideradas por todas las personas, principalmente las involucradas en la educación y los padres de familia.
Es innegable, que la actual situación de nuestro país es desalentadora; desempleo, lento crecimiento económico, desastres naturales, delincuencia, narcotráfico, escasez de agua, pobreza, división política y corrupción, entre algunos otros problemas. Ante este pesimista escenario, se torna complicado mantener un control y una salud emocional, por esta razón creo que es importante desarrollar en los niños y jóvenes (y a los profesores también, por supuesto, las emociones son contagiosas) mexicanos una inteligencia que les permita motivarse, persistir frente a las decepciones, controlar los impulsos, regular el humor, pensar con claridad, tener esperanza, mostrar empatía y demorar la gratificación.
Debemos empezar educar a los niños como “un todo”. Es en una completa preparación académica aunada con un correcto equilibrio emocional de donde pueden nacer los cambios que nuestro país necesita.
Fuentes consultadas y post relacionados:
Educación y Equilibrio Emocional, por Emiliana Rodríguez http://www.casatibet.org.mx/2011/12/educacion-y-equilibrio-emocional-por-emiliana-rodriguez/
Educación y Equilibrio Emocional: Conferencia Magistral de Alan Wallace http://www.casatibet.org.mx/2011/12/educacion-y-equilibrio-emocional-conferencia-magistral-de-alan-wallace/
Sobre: “Emociones Destructivas: Un diálogo científico con el Dalai Lama”.
3 Formas de Tratar las Emociones “Negativas”.
¿Por qué la meditación nos ayuda a interpretar el lenguaje corporal y los estados emocionales?
Emociones, Felicidad y Bondad: 10 post’s inspirados en el Dalai Lama.















No solamente debe cambiar la forma en que somos educados sino que, además, habrá que mirar con mayor énfasis el cultivar más las actitudes que las aptitudes. Siempre he comparado las profesiones con un parapente, (esos planeadores formados con varillas livianas y tela) que para utilizarlos se requiere posarse sobre la orilla de un acantilado para luego lanzarse al vacío. Suele suceder que algunos aprendices son sobrecogidos por el temor, lo que este caso sería una carencia de actitud, y este miedo les impide lanzarse. Por eso acá en Costa Rica, país que goza de un alto índice de alfabetismo, nos encontramos con que tenemos miles de jóvenes graduados que no saben qué hacer con su profesión. Por ejemplo, muchos jóvenes que son biólogos, terminan de guías turísticos, montados en un bus para excursionistas, relatando el paisaje que transcurre por las ventanas. No obstante, hay otros hombres de llenos de arrojo y valor que se posan sobre la orilla del acantilado y sin parapente, usando únicamente sus manos se lanzan decididamente al vacio, en busca de sus sueños, y son tachados de locos. Empero su coraje (actitud) es reconocida por los otros hombres que se animaron a lanzarse con su parapente y estos solidariamente les atajan en su vuelo suicida. Es así como todos los soñadores esforzados, primero son tachados de locos y, una vez que alcanzan su cometido, se les reconoce como hombres visionarios. Al fin y al cabo, toda profesión, no es más que una herramienta y no tengo porque yo ser una llave inglesa para desarmar una tubería, me basta con conseguir una para hacer el trabajo. En otras palabras, no se trata de saber, sino de saber qué hacer con el saber. Cuando a Albert Einstein le preguntaron cuál era es secreto de sus descubrimientos dijo que en realidad no era algo ni de su inteligencia, ni de sus conocimientos, sino como especie de chispa divina que se le manifestaba de forma intuitiva.
Recuerden es cierto que todo está inventado, más no todo está descubierto. Gracias
Saludos.