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Emociones, Felicidad y Bondad: 10 post’s inspirados en el Dalai Lama.

“Sólo a través de la bondad y el amor puede lograrse la Paz interior.”

A lo largo de poco más de dos años, hemos hablado recurrentemente en este blog de las emociones y como a través de un correcto tránsito emocional los seres humanos podemos mejorar nuestra calidad de vida y la relación con nuestro entorno.

Sin duda alguna, El Dalai Lama ha sido—y es—uno los principales promotores para la comprensión profunda, investigación y búsqueda de un equilibrio emocional. Como Presidente y Miembro honorario del Mind and Life Institute, Su Santidad, participo en los encuentros que derivaron en la publicación de celebres obras como “Healing Emotions”, “Visions of Compassion”, “Destructive Emotions” y más recientemente participo en un diálogo científico con el Dr. Paul Ekman (“Emotional Awareness”).

“Estamos diseñando un programa que mezcla formas seculares de meditación budista con técnicas occidentales. Esperamos probar que la meditación puede mejorar la vida emocional” (Paul Ekman).

Mañana, jueves 8 de septiembre, Su Santidad El Dalai Lama llega a México. Es por lo anterior y con motivo de su importante visita que  destaco los post`s más visitados y que han sido inspirados por el trabajo de este admirable líder espiritual. 

Top 10: 

  1. 6 factores que determinan nuestras reacciones emocionales, conócelos.
  2. 3 Formas de Tratar las Emociones “Negativas”.
  3. Las emociones nos unen, las emociones nos dividen.
  4. Sobre: “Emociones Destructivas: Un diálogo científico con el Dalai Lama”.
  5. 2 obstáculos para experimentar las emociones de manera constructiva.
  6. ¿Cómo podemos controlar mejor nuestras emociones destructivas? El Dalai Lama, Paul Ekman y Daniel Goleman.
  7. Riqueza no es felicidad. Dialogo entre El Dalai Lama y Paul Ekman.
  8. La ciencia no es antirreligiosa. (Conversación entre El Dalai Lama y Paul Ekman).
  9. La estructura de las emociones: cuatro características distintivas.
  10. ¿Por qué la meditación nos ayuda a interpretar el lenguaje corporal y los estados emocionales?

Finalmente, te invito a seguir  en vivo y por internet  los eventos en los que participará Dalai Lama en nuestro país. Para más información da clic aquí.

José Manuel Guevara S

Twitter: jmguevaras

Links Relacionados:

Casa Tibet México: http://www.casatibet.org.mx/

Emotional Awareness: http://www.emotionalawareness.net/

Emociones Destructivas (Disponible On-line): http://www.caldelcorral.ws/LibrosKiyosakiyotros/EmocionesdestructivasGolemanDaniel.pdf

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¿Por qué la meditación nos ayuda a interpretar el lenguaje corporal y los estados emocionales?

 Los seres humanos siempre estamos expresando nuestro estado emocional, si no es con palabras, lo hacemos (la mayoría de las veces) mediante la comunicación no verbal; expresiones faciales (macro y micro), gestos, movimientos, posturas, tono y volumen de la voz.

Sin embargo, no todos tienen la misma facilidad para percibir e interpretar el estado emocional de las personas que tienen enfrente. Seguramente te has dado cuenta de lo anterior, días en los que estás triste e inmediatamente algún conocido te pregunta ¿Estás bien?, ¿Qué te pasa?, ¿Te puedo ayudar en algo? Por otro lado, otras personas (y quizá más cercanas: familiares o amigos) no tienen la menor idea del pesar por el que estás pasando. Claro que si estuvieras llorando todos se darían cuenta de tu sentir, pero a veces basta con disimular un poco para que la emoción pase inadvertida ante la mayoría ¿Por qué?, porque la gran mayoría no estamos prestando atención, escuchamos y vemos a la persona, pero nuestra mente no solo está en esa conversación, sino en muchos otros lugares.

Hace algunos años y con motivo de una reunión de varios científico y filósofos con el Dalai Lama, Paul Ekman sometió a dos monjes tibetanos a diferentes pruebas: “Los resultados de los experimentos dirigidos por Ekman fueron los siguientes: La capacidad de reconocimiento de las señales ultrarrápidas de la emoción evidenciadas por Oser y otro meditador avanzado occidental…se hallaba dos desviaciones estándar por encima de la media…su puntuación es muy superior a la de los policías, los abogados, los psiquiatras, los aduaneros, los jueces y hasta los agentes del servicios secreto” (Goleman, D 41).

Apenas tres semanas atrás y después un largo periodo de tiempo diciendo que lo iba hacer, empecé a practicar la meditación. Cuando te acercas a esta disciplina, los resultados difundidos por Ekman cobran mucho sentido:

“La primera práctica en el camino budista de la meditación se llama Shamata. Significa “morar en calma” o “meditar en  la tranquilidad”.  Para los budistas meditar consiste en el acto de concentración en un objeto en particular o en una idea.  El dominio de la práctica de Shamata es esencial para formas de meditación más elaboradas como Vipassana…Shamata son un conjunto de prácticas de meditación diseñadas para enfocar y desarrollar voluntariamente la atención. Su culminación es una atención  que puede ser sostenida sin esfuerzo y que puede mantenerse por mucho tiempo”. (http://www.namaste.com.mx/meditacion_shamata.htm).

Evidentemente, los expertos meditadores de las investigaciones de Ekman no obtuvieron tan sorprendentes resultados solo por el Shamata, sino por muchas otras prácticas meditativas y muchos años de trabajo. El objetivo de este post es simplemente compartirles una reflexión que vino a mí (un principiante en esta disciplina) ayer después de asistir a  meditar.

El lenguaje corporal es una ventana abierta a las emociones de cualquier persona y aprender a leer las emociones nos puede ayudar significativamente en el desarrollo de la empatía (una cualidad que no abunda y es urgente en nuestros días). Sin embargo, cuando estamos de frente, platicando, interactuando con otro individuo, no escuchamos y no observamos (no prestamos atención a esa ventana): nuestra mente va de prisa, está pensando en el trabajo, en la junta con el director, en los pendientes, en los planes a futuro, en los errores del pasado o hasta en la película que pasaran esta noche, atendemos todo menos a la persona que quizá necesita de nuestros apoyo, consuelo o consejo.

Shamata es una práctica que nos puede ayudar a ser más atentos (sin esfuerzo) y por lo tanto, más sensibles a la emociones ajenas.

Finalmente, es importante recordar que una correcta interpretación de las emociones, nos  ofrece la oportunidad de mejorar la calidad de nuestra comunicación en el trabajo, en la casa, en la escuela, con los amigos y hasta con desconocidos.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes:

Goleman Daniel: Emociones destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama. Ed. Vergara. Mayo 2003

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Indicios de engaño en los papas de Paulette Gebara (CNV y Psicología de la mentira).

En días pasados El Universal publicó un video relacionado al trágico caso de la niña Paulette Gebara. En este video el Lic. Juan Pablo García (especialista en comportamiento no verbal y lenguaje) señala ciertos indicios de engaño presentes en la entrevista realizada a los padres de la pequeña, Lisset Farah y Mauricio Gebara, antes de ser arraigados por las autoridades.

Después de analizar el video, Juan Pablo García concluyó que los padres de la menor ocultaban información en las entrevistas con los medios de comunicación.

Me parece que la seriedad y profesionalismo del experto son evidentes. Esto se puede observar claramente  en los términos que utiliza, en el manejo de la teoría y  en la forma de hacer el análisis.

http://www.eluniversaltv.com.mx/detalle17972.html

García encontró dos microexpresiones de gran relevancia en la entrevista al papá, ambas de asco (Disgust). Paul Ekman se refiere al asco como “a feeling of aversion. The taste of something you want to spit out, even the thought of eating something distasteful can make you disgusted. A smell that you want to block out of your nasal” (Ekman P . Emotions Revealed 172).

Los sentimientos de esta micro expresión están relacionados con el asco o repugnancia por eso la tensión del rostro se  puede observar en la nariz (es como si intentáramos reprimir un olor), el labio superior acompaña en un movimiento hacia arriba a la nariz. La el asco es muy cercano al odio, es una microexpresion que vemos recurrentemente cuando un homofóbico habla sobre un homosexual.

El papá de Paulette hace esta microexpresión en dos ocasiones. La primera cuando habla de que no está preocupado y dos segundos después repite la misma microexpresión pero en una combinación de asco con ira.

Las microexpresiones son: movimientos muy rápidos que aparecen en la conversación, abarcan todo el rostro y están intercalados entre expresiones faciales normales y habituales. Son totalmente inesperadas y aparecen en un contexto de poco expresividad o control facial mientras se habla”. Los individuos no podemos evitar la aparición de estas microexpresiones, lo que nos dice que las emociones que está revelando el papá de Paulette son genuinas. Es importante señalar que no porque veamos estas microexpresiones, podemos concluir que el papá sentía asco por la niña y por eso la mato. Lo que nos indica su Comunicación no verbal es que hay claros indicios de engaño en sus declaraciones. Si, algo le provoca asco al señor pero no sabemos qué, por eso se debe seguir investigando y haciendo las preguntas adecuadas.

En cuanto a la entrevista con la mamá, García encontró algunas microexpresiones de ira o disgusto cuando ella se refiere a su hija. La ira llena de hormonas nuestro sistema, principalmente de adrenalina, el ritmo cardiaco se eleva y la sangre fluye rápidamente a las manos, lo que facilita una acción como golpear a alguien o tomar un arma. Cuando grandes cantidades de adrenalina se hacen presentes nos dejamos llevar por los instintos y no por la razón.

También se observa un claro distanciamiento por parte de la madre. El distanciamiento tanto verbal, como no verbal, es un claro indicio de engaño.

El video es muy breve, pero la conclusión de García es muy buena; “Hay un claro conflicto emocional”. Esto no significa que necesariamente sus padres hayan asesinado a la pequeña, pero los indicios de engaño nos advierten que hay algo que no está bien, y debe ser bien investigado  “something does not fit”.

José Manuel Guevara.

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3 Formas de Tratar las Emociones “Negativas”.

El sábado anterior, yo salía de un restaurante con toda mi familia. Era un día tranquilo, todos estábamos de buen humor y disfrutábamos de la calurosa tarde. De pronto algo rompió el equilibrio del entorno; una camioneta se freno bruscamente a unos cuantos metros de nuestra posición, la puerta del vehículo se abrió y solo se escucho el feroz grito de una señora:

-Que te bajes ya.

Inmediatamente después, un joven de aproximadamente 15 años se bajo de vehículo, cerró la puerta y la camioneta desapareció en cuestión de segundos.

Un comentario de uno de los miembros de mi familia me llamo la atención y me hizo reflexionar:

-Qué mal humor.

Nosotros no teníamos idea de porque la señora, que seguramente era la madre del joven, estaba molesta. Podría haber sido justificada o injustificadamente, pero las personas que  estábamos de buen humor y que no conocíamos el contexto de la molestia de esta mujer, nos incomodamos con la situación, pensamos que la madre se vio mal, ridícula, fuera de lugar y hasta quedo como villana.

La realidad es que la gran mayoría de nosotros hemos sido protagonistas de escenas como la que se describió anteriormente. En esos momentos, cuando la ira es dueña de nuestra razón, poco nos importa el qué dirán, quien este alrededor y que piensen de nosotros. Incluso, cuando una emoción destructiva está presente en nuestra persona, poco nos importa si los motivos de nuestro enojo, resentimiento u odio son justificados. “Esos estados emocionales empañan nuestra capacidad de juicio, la capacidad de llevar a cabo una evaluación correcta de la naturaleza de las cosas. Por ese motivo se denominan “oscurecimientos”, puesto que ensombrecen el modo en que las cosas son y, a la postre, nos impiden llevar a cabo una valoración más profunda de su transitoriedad y de su falta de naturaleza intrínseca.” (Goleman, D 113)

Y es que como piensa Aristóteles; enojarse no está mal, siempre y cuando sea por los motivos correctos, en el momento correcto, con la persona correcta y con la intensidad correcta. Pero cuántas veces nos hemos molestado y una vez tranquilos pensamos que todo fue una tontería o un malentendido, algo que nos pudimos haber evitado.

“Consideremos, por ejemplo, el caso de la ira. Un fuerte acceso de cólera parece irresistible e inevitable. En tal situación, somos impotentes para dejar de sentirnos furiosos, como si no tuviéramos más alternativa que experimentarlo. Pero ello es así porque, en realidad, no observamos la naturaleza misma del enfado” (Goleman, D 120).

Pero el secreto para no ser víctima de una emoción destructiva parece que radica en el enfoque o la perspectiva que nosotros le demos a la naturaleza misma de la emoción. Cuando uno se decide a practicar el control de sus emociones, poco a poco y con entrenamiento mental, uno empieza reconocer cuando una emoción se hace presente desde su inicio (Las emociones no aparecen súbitamente, sino que van creciendo poco a poco). Es entonces cuando uno se puede preguntar sobre los motivos, razones y justificaciones del sentirse de tal o cual forma. “Entonces, uno descubre que el enojo no es lo que en origen parecía sino un agregado de eventos muy diferentes” (Goleman, D 120).

Uno puede trabajar con las emociones y lograr una transformación interna, es decir, que no porque alguien siempre los haya reconocido como una persona voluble y de mal carácter esto no se pueda modificar. Las emociones destructivas no son inherentes a mente. Por lo contrario “En la medida en que las emociones negativas se adueñan poco a poco de la mente acaban transformándose en estados de ánimo y, a la postre, en rasgos temperamentales” (Goleman, D 120).

A continuación les comparto tres diferentes modos y niveles (del budismo tibetano) para trabajar con las emociones negativas y que están contenidos en el libro “Emociones Destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama”, de Daniel Goleman:

“El primer modo de evitar las consecuencias negativas de las emociones destructivas que aportan infelicidad tanto a los demás como a nosotros mismos es la utilización de antídotos. Cada emoción posee su propio antídoto. Como anteriormente señalé, no podemos experimentar al mismo tiempo amor y odio hacia el mismo objeto. Por ellos decimos que el amor es el antídoto directo del odio” (Goleman, D 121).

No se trata de ir y amar a todo mundo, esto es extremadamente complicado, pero sí de hacer una valoración más objetiva de ciertos aspectos: ¿Por qué odio a esta persona?, ¿Cuáles son mis motivos?, ¿Son válidos?, uno no puedo odiar a alguien solo porque si: “En el caso de la envidia, uno debe tratar de alegrarse de las cualidades ajenas y, en el del orgullo, apreciar los logros de los demás, abrir los ojos a nuestros propios defectos y cultivar la humildad” (Goleman, D 121).

“Este proceso siguiere la existencia de tantos antídotos como emociones negativas. En el siguiente paso—el nivel intermedio—debemos ver si existe un antídoto común a todas ellas. Este antídoto sólo puede encontrarse en la meditación, en la investigación de la naturaleza última de las emociones negativas, en cuyo caso descubriremos que todas ellas carecen de solidez intrínseca, en perfecta consonancia con lo que el budismo denomina vacuidad.  No es que súbitamente se desvanezcan en la nada, sino que sólo se revelan más insubstanciales de lo que a simple vista parecían. (Goleman, D 121).

“El último modo—que es también el más arriesgado—no consiste en neutralizar las emociones ni en descubrir su naturaleza vacía, sino en transformarlas y utilizarlas como catalizadoras para sustraernos de su influencia” (Goleman, D 121). Es algo que podemos observar en ciertos deportistas. Aprenden a utilizar su ira, más que perder la cabeza, la encaminan para llegar a su máximo potencial.

“Estos métodos se comparan a las tres formas diferentes de tratar una planta venenosa. Una alternativa consiste en arrancar cuidadosamente la planta, lo que se asemejaría al uso de antídotos. Una segunda opción sería la de echar agua hirviendo sobre la planta, lo que se compara con la meditación en la vacuidad. La tercera alternativa es la del pavo real que, según cuenta la tradición tibetana, es capaz de digerir la planta y alimentarse directamente del veneno. Pero de ese modo no sólo no se envenena… sino que acaba engalanando aún más sus plumas” (Goleman, D 121).

José Manuel Guevara S.

Fuentes:

Daniel Goleman: La inteligencia Emocional, cuando lo inteligente es tonto.

Goleman Daniel: Emociones destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama. Ed. Vergara. Mayo 2003

Goleman, Daniel. La Inteligencia Social. Editorial Planeta 2006

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Sobre: “Emociones Destructivas: Un diálogo científico con el Dalai Lama”.

En esta obra, Daniel Goleman nos habla de cómo oriente y occidente han desarrollado formas muy distintas para controlar las  emociones negativas o destructivas. En occidente la tecnología, la medicina, los laboratorios y los fármacos como el Valium o el Prozac: “Hasta el momento, la ciencia moderna se ha centrado en la elaboración de ingeniosos compuestos químicos para ayudarnos a superar las emociones tóxicas.” (Goleman, D. 27).

En oriente (hablando específicamente del budismo) encontramos otros caminos, igual o más efectivos, pero que representa mucho más trabajo y sacrificio pues se basan en el entrenamiento mental.  “Pero el budismo, por su parte, ha seguido un camino muy distinto –aunque más laborioso y arduo—desarrollando métodos de adiestramiento de la mente, en particular, la meditación En realidad, el budismo afirma explícitamente que la formación…es el mejor de los antídotos para contrarrestar la vulnerabilidad  de la mente a las emociones tóxicas”  (Goleman, D. 27).

“La base de todo poder se asienta en la capacidad de controlar las emociones” Robert Greene. Tal parece que la forma más efectiva de acercarnos a controlar nuestras emociones la encontramos en la constante práctica, en el entrenamiento mental y en la meditación. Para demostrar lo anterior un grupo de científicos de talla mundial y el Dalai Lama se reunieron en marzo del año 2000 para intercambiar investigaciones y reflexiones sobre el tema. El libro empieza con la narración de diferentes pruebas científicas (Como la resonancia magnética nuclear funcional o el EGG un instrumento empleado para medir las ondas cerebrales) aplicadas a un monje tibetano y los resultados fueron sorprendentes: “Esos resultados evidenciaban claramente que Oser poseía una capacidad muy superior a la media para controlar de forma voluntaria su actividad cerebral mediante procesos estrictamente mentales. (Goleman, D 37).


Uno de los científicos que participaron en este diálogo científico fue Paul Ekman, uno de los más reconocidos expertos del mundo en el campo de la ciencia de la emoción.  Ekman sometió a Oser, el monje tibetano, a diferentes pruebas y los resultados no fueron menos espectaculares que los ya mencionados. “Los resultados de los experimentos dirigidos por Ekman fueron los siguientes: La capacidad de reconocimiento de las señales ultrarrápidas de la emoción evidenciadas por Oser y otro meditador avanzado occidental…se hallaba dos desviaciones estándar por encima de la media…su puntuación es muy superior a la de los policías, los abogados, los psiquiatras, los aduaneros, los jueces y hasta los agentes del servicios secreto” (Goleman, D 41).

La comunicación no verbal (CNV) y  el reconocimiento de las expresiones faciales  nos ofrece oportunidades para crear y mejorar nuestra empatía con los diferentes individuos que se cruzan en nuestra vida. Muchas veces nuestra CNV ante un desconocido o una persona que nos entrevista para un trabajo está enviando mensajes negativos sin que nosotros o ellos los percaten, pero el inconsciente de ambas partes si lo hace o simplemente confundimos tristeza con apatía cuando platicamos con alguien y esto nos termina enfureciendo ya que no entendemos lo que siente esta persona. “El reconocimiento de las expresiones faciales fugaces es un indicador inusual de empatía”. (Goleman, D 40). En este blog he hablado repetidamente del concepto de empatía y de cómo este nos permite preocuparnos por nuestro entorno. La meditación es una práctica que nos permite mejorar esta característica, nuestra inteligencia emocional y social.

Impactar positivamente nuestro entorno tiene grandes benéficos: “Era como si el mismo acto de preocuparse por el bienestar de los demás hubiera aumentado su propio bienestar interno. Este descubrimiento parece corroborar científicamente la frecuente afirmación del Dalai Lama de que quien cultiva la compasión hacia todos los seres es el primero en beneficiarse de ella” (Goleman, D 39)

José Manuel Guevara S.

Fuentes:

Daniel Goleman: La inteligencia Emocional, cuando lo inteligente es tonto.

Goleman Daniel: Emociones destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama. Ed. Vergara. Mayo 2003

Goleman, Daniel. La Inteligencia Social. Editorial Planeta 2006.

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¿Cómo podemos gestionar mejor nuestras emociones destructivas? El Dalai Lama, Paul Ekman y Daniel Goleman.

Seguramente todos recordamos alguna ocasión en la que fuimos víctimas de alguna emoción negativa. Algún momento de nuestra vida en donde la ira, el enojo, el resentimiento, el miedo, la repugnancia o el odio hicieron que cometiéramos una “tontería”, alguna “estupidez”, nos hicieron hacer o decir cosas de las que más adelante nos arrepentiríamos. Sobre este tema Paul Ekman sostuvo un interesante dialogo científico en el año 2000 con el Dalai Lama. Esta conversación la encontramos plasmada en el libro de Daniel Goleman: “Emociones Destructivas”. En este intercambio de conocimientos se toco un tema crucial:

“¿Cómo podríamos gestionar mejor nuestras emociones destructivas?

Pero lo anterior no es nada sencillo, pues es necesario entrenar la mente para intervenir en el momento preciso y más importante aún, es el estar convencido de que regular nuestras emociones tiene grandes beneficios.

Para el budismo las emociones pueden ser factores que nublan una visión clara de los hechos y el budismo también reconoce la posibilidad de “intervenir antes, durante o después del surgimiento de una determinada emoción aflictiva” (Goleman, D. 165)

Hay que decir que controlar una emoción desde su nacimiento es extremadamente complicado. Las emociones pueden aparecer en tan solo una fracción de segundo y nuestro cerebro suele hacer una evaluación automática “que discurre a tal velocidad que no somos consientes de ella y sólo podemos advertir sus efectos cuando ya estamos asustados, enfadados o tristes, es decir, después—pero no antes—de la emergencia de la emoción. El momento en que cobramos conciencia se produce entre medio segundo después de que la emoción haya aparecido… por ello hablamos de una evaluación automática. Dicho en otras palabras, nos hallamos a merced de una emoción aun antes de haber advertido su presencia” (Goleman, D. 179).

Para entender la evaluación automática podemos recordar cuando hemos viajado en avión. Por más acostumbrados que estemos a viajar, en la mayoría de los casos, cuando el avión entra en una turbulencia y da un súbito bajón, sentimos inmediatamente un miedo que no podemos controlar, al menos, hasta segundos después de su aparición.  “Cuando el avión en que uno baja cae repentinamente en un bache de aire y se dispara una respuesta automática de miedo” (Goleman D. 196).

Ekman habla de tres momentos cruciales en las emociones.

-Momento de evaluación, es del que ya hablamos, es el que ocurre automáticamente y por eso es difícil de intervenir en este.

“Supongamos, por ejemplo, que alguien se nos cuela mientras estamos esperando nuestro turno, en cuyo caso llevamos a cabo una evaluación rápida—a la que podemos denominar “conciencia de evaluación”—de la conducta de esa persona que nos lleva a concluir “que maleducado”… si pudiéramos cobrar conciencia de esa evaluación…podríamos dar un paso atrás y cuestionar esa creencia, cayendo entonces en la cuenta de que no nos había visto, o que no merece la pena efandarse por esa nimiedad…Pero en opinión de Paul, esa posibilidad es muy remota, porque el proceso de evaluación es muy rápido y se produce en regiones cerebrales que operan fuera del marco de nuestra conciencia” (Goleman, D. 194).

Los siguientes dos momentos son en los que la conciencia de lo que está pasando puede contribuir a aumentar nuestra capacidad de controlar las emociones:

-Momento de impulso.

“En un momento posterior a la evaluación (que nos lleva a decir, por ejemplo, “Vaya conducta más grosera e injusta)… aparece un impulso que nos conduce a la acción y a desaprobar bruscamente, pongamos por caso, la conducta de esa persona. Ese segundo momento… nos proporciona una nueva oportunidad para cobrar conciencia del impulso, reevaluarlo y elegir así una respuesta más acorde… pero no resulta nada sencillo y requiere de la adecuada práctica” (Goleman, D. 194).

-Momento de acción.

“Existe la posibilidad de cobrar conciencia de lo que está sucediendo  en un momento posterior, cuando empezamos a hablar, o experimentamos la tensión de nuestro cuerpo… “conciencia de la acción”—nos proporciona una tercera posibilidad de intervención para controlar nuestras emociones e interrumpir, o modificar, nuestros hábitos emocionales”  (Goleman, D. 194).

Como pueden darse cuenta regular una emoción no es cosa fácil, estas nos toman por sorpresa y se nos presentan de forma inesperada. Hay diferentes prácticas para entrenar a la mente en este difícil objetivo y van desde controlar la respiración hasta la meditación de la atención plena, que es una práctica budista que enseña a las personas a observar todo lo que ocurre en la propia mente

Desde mi particular punto de vista y experiencia; uno no aprende a no sentir ira, miedo u otra emoción, sino que aprende a reconocerlos inmediatamente. Se aprende a identificar, conscientemente, las emociones en cuanto aparecen en nuestro sistema. Es entonces que uno las puede regularlas, puede navegar a través de ellas y puede sentir las reacciones en las diferentes partes del cuerpo.

Creo que el secreto está en la práctica, hay que observar una y otra vez que es lo que sucede en nuestros cuerpos y en nuestras mentes cuando nos enojamos, cuando sentimos miedo, cuando reímos o cuando estamos felices. El conocer y reconocer lo que pensamos y sentimos durante una emoción es lo que después nos va a permitir intervenir en el momento exacto.

José Manuel Guevara S.

Fuentes:

Daniel Goleman: La inteligencia Emocional, cuando lo inteligente es tonto.

Goleman Daniel: Emociones destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama. Ed. Vergara. Mayo 2003

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